¿Gente?
¿Gente? Una mierda de gente. Personas que solo se preocupan por ti cuando eres
alguien importante no se les puede
llamar seres humanos. O quizás sí, claro. Pero en ese tema no me meto. No
tienen corazón, pasan de mí. Se saludan, se mandan mensajitos entre ellos,
susurran, se ponen motes (completamente ridículos) mutuamente... Pasan y pasan y
pasan de mi persona. Y quizás, mira, quizás sí he captado vuestro mensaje. No
voy a volver. Ya está. Espero que estéis contentos. Luego no vengáis mandándome
mensajes al móvil a las doce de la noche poniendo cursiladas de te echamos de menos, esto no es nada sin ti
y más gilipolleces.
Que
os den. Disfrutad, que yo ya me divertiré sin vuestra ayuda. Monstruos.
Bien,
todo esto no cambia el hecho de que me sienta ignorada, amigos. No tenéis corazón. Sobre todo tú, que posiblemente me estés
leyendo en estos momentos (y sabes perfectamente que me refiero a ti, pelirroja
teñida), tú sí que me has herido. ¿No te acuerdas de las conversaciones que teníamos
este verano? Me contabas todo de tu vida, absolutamente todo. Que si el novio,
que si ahora me gusta éste, que si ahora me gusta el otro… Y me aguantaba (y
mira que esas cosas no las soporto) y te regalaba mis consejos. Que problemas
resolvieron, ¿o no? Yo no te ignoraba y tú a mí sí.
Y
luego está la otra, la que era la persona más divertida del mundo, la más simpática
y amable. Y mira con quién fue a parar. Tú no me lees, claro, si ni siquiera
sabrás. Noelia (qué más da que diga tu nombre, si no eres persona) eres el conjunto de materia orgánica que más me
ha decepcionado. Y mira que lo ha hecho gente, y mucha, y las que me quedarán;
pero tú eres la que más, so far (hoy
he aprendido algo en inglés).
Y
luego, estas sí que no han faltado, están las típicas chicas que van siempre
juntas (a las cuales la del anterior párrafo se ha unido) que van siempre metiéndose
con gente y dudando de su sexualidad. Éste
es bisexual, normal, hace tan pocas amistades que las que tiene las debe
aprovechar. Ésta es una puta, sale con moros. Éste es gay, no ha encontrado la
llave aún para salir del armario. ¿Ah, pero que era chica? Yo creía que tenía
pene, como es tan poco femenina… Claro, y vosotras directamente sois
gilipollas. Ya faltaba que no vinieseis a darme la calurosa bienvenida. Amanda, Sandra, Lucía y Noelia. Ya sé qué
nombres no les pondré a mis… ¿hijas? (No, por favor. Niños no, niños no, niños no).
Definitivamente,
estoy hecha del cristal del helicóptero de California de… Bah, qué importa. Si
me ignoráis.
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