Cuando
la estrenaron, que fue allá por Noviembre del año pasado (2011 para
los anacrónicos, como yo), recuerdo que todos estaban entusiasmados
con la película, que iba a ser un supuesto éxito junto con otras
tres pelis más, también españolas, Intruders y Eva. He
visto ésta última y, entre ella y Verbo, he podido sacar dos cosas
en común: el guión muy flojo (por no decir flojísimo) y tono
tétrico y frío (no tanto como el de Tim Burton, pero casi).
Verbo,
aún así, es una película que al principio promete mucho: una buena
puesta en escena, buena presentación de los actores (la
protagonista, Alba García, me ha parecido de lo más creíble con lo
fantasiosa que es esta película), ¡incluso hay una reseña
literaria: El Quijote! Es con este recurso que la protagonista
se da cuenta de que es igual al famoso hidalgo de La Mancha, ella
también se siente en un mundo en el cual no encaja: no tiene una
relación muy cordial con sus padres, su profesor de Literatura está
harto de que no haga ni el huevo y sus compañeros la toman por loca.
El director, para mi gusto, ha llevado el caso demasiado al extremo
porque siempre hay alguien que te logra comprender, pero qué se le
va a hacer.
Pues
bien, la tal Sara (así es como se llama) recibe “mensajes”
ocultos en graffitis (muy
currados, por cierto, aunque no sienta verdadero amor por ellos, todo
hay que decirlo) de Líriko, del cual se siente un poco atraída.
Avanzando un poco en la historia, Sara ve que no encaja en ninguna
parte y que ni siquiera su mejor amigo la entiende, por lo que se
decide tirar desde la ventana de su habitación y acabar con su vida.
Es
aquí, en “la bajada hacia los abismos”, donde de verdad me di
cuenta de que las cosas se empiezan a torcer de una manera que no
tiene nada que envidiar a la Torre de Pisa. La protagonista está en
una especie de... ¿Matrix? No sé cómo llamarlo, dejémoslo en
“mundo paralelo” donde sus fuerzas internas,
que son Líriko y tres o cuatro personas más (perdón, no me
acuerdo), la ayudarán a pasar tres pruebas para poder (re)vivir. Lo
raro y absurdo es que éstos hablan rapeando. Al principio, bueno, al
principio es pasable; pero luego, cuando Sara ha pasado la primera
prueba, la Torre de Pisa toca suelo: meten una canción de rap de la
cual no he sacado nada en claro. Sólo palabras sueltas, sueltas y
sin sentido. Pero eso no es todo, mientras mis oídos intentaban
captar algo más que ruido alto,
la película se vuelve de dibujos animados. No están nada mal, pero
no aportan gran cosa a la trama (supongo que se pasaba de presupuesto
el Chapero y decidió echar mano de animaciones).
En
cuanto a lo que es el final de la película, deja un sabor bastante
amargo y agridulce en la boca. El “qué predecible” y el “Ya me
lo esperaba” es lo que reina en Verbo. Todo acaba en un ridículo
happy end muy abierto.
Aún
así, y mira que le he sacado peros,
lo que es la trama (trama) está bien. Hace una gran crítica a la
sociedad en la que vivimos, como todo hijo de rap (no hay que olvidar
a Nach, que hace el tema de los créditos finales y la mayoría de los
diálogos rapeados), y deja en mala posición a la superficialidad,
pues el mensaje principal es la belleza interior de nuestro mundo y
que a menudo pasamos por alto. Y aunque, a mi parecer, Sara sea una
chica totalmente rara, débil y la típica que sólo llora y baja la
cabeza ante la humanidad, se queja del mundo pero que no hace nada;
no puedo evitar destacar el trabajo de Alba, que a ver si le dan un
papel en condiciones que pueda explotar al máximo y sacar todo lo
que puede.
Y
eso, que ya está.
Buenas noches.
Buenas noches.
Muy bien, crítica muy constructiva.
ResponderEliminarMe están entrando ganitas de ver la peli.
Si te gusta el rap, te invito a verla. Pero a mi no es que me haya encantado, y eso que sabes que el rap yo no lo odio.
ResponderEliminarHay que verla solo y preferiblemente sin ninguna cosa que te distraiga.
A mí el rap no me disgusta para nada. Pero tiene que existir alguna canción con la que te sientas identificado. Esa es su esencia.
ResponderEliminarPuedes estar tranquila, la veré sin distracciones.
Por cierto, ¿como se estará sintiendo Innes sin ver nada "raro" en nuestros comentarios?
El rap consiste en eso, en que te sientas identificado con él (como pasa con casi toda la música, menos con el reggateon) por la crítica que hace al sistema. Pero el tema que aparece en la mitad de esta película no se entiende nada, absolutamente nada.
ResponderEliminarLa del final sí, esa está genial.
Mmm... ¿Rara?
El reggaeton es una música vacía, que no transmite nada. Para bailar en las discotecas está bien. En cambio, el rap sirve de inspiración, de reflexión al panorama social.
Eliminar¿Rara? Puede ser. Quien sabe.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar¡Hola! He estado muy ocupada (y no es por hacerme la interesante, ya os contaré). Y de nuevo tengo que felicitarte por tu crítica, Midons.
ResponderEliminarSospecho, Delac, que ese comentario suprimido por el autor es el que incluía lo "raro" de vuestros comentarios... Tendré que sobornar a Midons para que me diga qué ponía ahí, porque si lo ha suprimido, es lo único que me interesa saber.
Sobre el rap... Sólo cito a Faemino y Cansado: "El rap está bien... para quien le guste".
De todos modos, la Mala Rodríguez es un crack, a mí me gusta.
Hummm... ¿O lo has eliminado tú, Delac? Entonces tendré que sobornarte a ti.
ResponderEliminarHa sido él, a quien debes torturar (cambio sobornar por torturar) es a él, a mí no me metas... :)
ResponderEliminarY, una vez más, gracias. Supongo que en esa frase, "rap" podría ser sustituido por cualquier otra cosa. Es como todo.
Entonces le torturamos juntas.
ResponderEliminar¿Con que sí, eh? Ahora os habéis aliado y todo. Qué fuerte.
ResponderEliminar(Mierda, es mi fin)
Pues torturadme, torturadme, a ver si teneis lo que hay que tener...