12 de mayo de 2012

Ciento cuatro.

Ya sabéis lo que dicen: las desgracias nunca vienen solas. Llegan de la manita, dispuestas a acorralarte contra la pared y bien agarradas, para que no puedas escabullirte entre ellas sin resultar herido.

2 comentarios:

  1. Sí Midons. Desgraciadamente tienes razón... Pero digo yo:
    Todos tenemos días malos en los que la desgracia nos persigue y nos quiere acorralar, pero esos días pasan, y dejan lugar a otros nuevos que lo recompensan. :)

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