(…) Estoy hasta las canas de mi abuelo (que está más calvo
que Vader) de estudiar. Cuando terminemos de hacer exámenes, Edward Cullen a
nuestro lado parecerá cubano, muchachos, y eso no es normal. Me desanimo, me desanimo…
¿Un 8’5 para entrar a Periodismo? ¡A la mierda…! ¡Me tiro a un torero famoso,
tengo una hija, la llamo Andrea, la obligo a comer pollo y… a forrarme con un
gay y un programa propio! Es como en Selectividad, ahora que se ve a todos los “estu-dia-ntes”
con esta ingeniosa prueba. El primer año,
cuando me presente, sólo iré “a probar”, y no a “aprobar”. Utilizo cualquier
tipo de excusa para no estudiar. Que sí, pensaba ir a estudiar, pero un grupo
de Umpa Lumpas no para de tocar la vuvuzela debajo de mi ventana, de mi amada y
sucia ventana. Ya no me habla, estoy triste, se ve que ella también está en
épocas de exámenes. Como el coche de mi madre, que tiene que pasar la ITV;
todos hacemos exámenes en esta época, todos.
Hoy intenté ponerme a estudiar química, que mañana tengo
examen y, de una forma radical y que todavía no me explico, me entró sueño.
Esto es algo que sólo las clases de inglés consiguen aportar a mi organismo.
Seamos sensatos: que te entre el sueño después de haber dormido casi 12 horas… Esto
es algo que sólo la perspectiva de tener que estudiar (química) puede lograr.
Y esa fe y creencias espontáneas que surgen horas antes de
un examen, qué me dices. Pérdida total de la dignidad, pero Dios puede ayudar a
sacarte esas decimitas que te faltan
para el… 3’5. Y si está generoso ese día, hasta te lo sube al 3’6, fíjate. Pero
bueno, al final estudiar no está tan mal, como dice Nothing, es divertido
incluso: estudiar historia para ver qué tan feos eran (y son) los reyes de
antes, y reírte de ellos. No tiene precio.
Mi última petición, me arrodillo si hace falta, es a los
mayas: por favor, ¡por favor!, decidme que es mentira eso de que el mundo se
acaba en 2012, no aguantaría la culpa de haber estudiado 15 años de mi vida
para luego morir abrasada en los pectorales (agaskasj…) de Lucifer.
Con mucho amor, de una “estu-dia-nte(s)” agobiada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario