así que hay que cuidarlo como a tu vida;
el tiempo que te queda no es eterno.
No busques significados a las cosas
que no entiendes,
qué importa si nos esperan en el cielo o en el infierno.
Lo que importa está aquí,
así que tenlo en cuenta.
Ayer tú tenías doce
y hoy, al despertar, tienes cincuenta.
Hablo de años, días que se suman a la lista,
días que derrochamos siempre
en busca de alguna pista.
El tiempo pasa mientras escribo,
pasa mientras podría estar haciendo otras cosas
que ni siquiera digo.
Y así es la vida: vivos esperando el fin sin prisa,
porque sé que tarde o temprano todos seremos cenizas.
Todo se va,
como el reloj que cada día
te recuerda todo el tiempo que te queda
y has derrochado ya.
“La vida es breve”.
Sí, y otra reflexión:
“En la vida uno no sabe lo que tiene que decir
y lo que no debe”.
Mi vida es tratar de sentirme bien por el momento,
porque sé que ser feliz eternamente no se puede.
Me gana el corazón
y nunca me falta la ambición,
pero dependo del tiempo
aunque defienda la ilusión.
Hay rachas, hay épocas duraderas
y duras.
El dinero sana aunque la tristeza no tenga cura.
Cada vez todo se esfuma más deprisa,
nadie avisa, y cada vez se hace más grande
el zapato que nos pisa.
El dolor
no sé si es lo que duele o lo que siento.
Cada día es más difícil afrontar
que si dejo de luchar
moriré por ser
mortal.
No importa el porqué, ni siquiera el lugar.
Lo que importa está aquí dentro,
lo de fuera nos tiene que dar igual.
Quince años de edad ya.
No sé demasiado, pero todo cuanto sé
te aseguro que es verdad.
Y sigo creciendo a menudo que pasa el tiempo
y cuanto más crezco y conozco,
creo que menos entiendo;
ayer sabía menos que hoy,
pero ayer estaba contenta,
supongo que es tarde,
así que no es que me arrepienta.
Cuando mides cada paso,
estás siendo esclavo del tiempo.
A la gente no le importa lo que digas,
para la gente eres una más,
a la gente háblale de sus vidas,
pero no de la tuya;
yo hablé de la mía y tan sólo soy una tipa cualquiera.
¿Qué se supone que tengo que hacer?
¿Pensar o decir?
He llegado a la conclusión de que
se nace para crecer y se aprende para sufrir.
se nace para crecer y se aprende para sufrir.
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