5 de octubre de 2012

Ciento sesenta y nueve.

En este mismo instante, alguien se despierta en la ciudad y alguien cierra sus ojos para dormir, o para soñar. O simplemente para no ver lo que sucede a su alrededor, para no ser consciente de la realidad. Alguien espera en una esquina y alguien camina sin rumbo calle arriba. Una pareja está discutiendo y un ejecutivo corriendo hacia su puesto de trabajo.

En este mismo instante, alguien se besa bajo la tenue luz de una farola. Alguien mata, esconde el arma, el cuerpo, se deshace de las pistas e intenta mentir a su conciencia... Y casi lo consigue. Una mujer enciende una radio y escucha una canción que no la hace sentirse tan abandonada y tan perdida, repitiéndose una y otra vez que esto no era precisamente lo que esperaba a sus dieciséis. Un anciano dice hola y nadie le contesta. O un recién nacido se despide con un hasta nunca o hasta luego, mientras que alguien siente, con miedo, que algo está creciendo dentro de su vientre. Una chica se está despidiendo de su novio en un andén y, mientras éste se sube a ese tren que acelera más rápido de lo que a la novia le gustaría, alguien distante bucea en vasos de vodka uno tras otro y otro y otro y ya van trece. Y también una niña se mira al espejo y sólo ve pintura (llamada de otra forma maquillaje), mientras un marido se corre en la boca de una mujer que no conoce.

En este mismo instante, un chico rico se droga para sentirse a salvo y un chico pobre se mete en un equipo para ser como Cristiano Ronaldo. Alguien halla resguardo en el sueldo de un trabajo. Y alguien en un crucifijo. Y alguien en el escondite que te hace invisible de las calles abarrotadas.

En este mismo instante, un hijo ejemplar es feliz comiendo hamburguesas con sus padres y una madre sabe que su amor no era lo que pensaba, combatiendo a su vez otra cicatriz: su hijo problemático.
En este mismo instante, alguien abre un regalo y alguien un bote de aspirinas. Alguien abre su mente y alguien sus piernas. Alguien dice “No me dejes nunca” y alguien “No quiero que vuelvas”.
En este mismo instante, alguien da un abrazo y alguien da un puñetazo. Alguien es despechado por ser demasiado oscuro, afeminado, gordo o inteligente. Alguien anda solo pateando una piedra, con la mente perdida, y alguien se siente locamente enamorado.

En este mismo instante, alguien está viviendo su más mágica experiencia. Alguien está disfrutando de la vista que ofrecen los fuegos artificiales y alguien sube a una ambulancia de camino a urgencias. Alguien está dando clase, otro ostias; alguien está dando las gracias y otro gritos de socorro.

En este mismo instante, una pareja folla apasionadamente y un ejecutivo sale de su puesto de trabajo. Alguien sigue esperando en esa esquina y alguien camina sin rumbo calle abajo. En este mismo instante, alguien se despierta y alguien cierra sus ojos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario