21 de marzo de 2012

Cincuenta y siete.


Me he acordado de algo que ha ocurrido hoy entre clase y clase (sí, cuando me ducho pienso). Yo estaba saliendo para bajar al recreo (vale, sería entre clase y recreo), y me encuentro en mitad de las escaleras al director con Delac, O. otros cuantos que ahora no me vienen a la mente. Pues bien, estaban hablando sobre coger Ciencias o Letras el año que viene y, como el director es más científico que Einstein, Ciencias a matar.

- No no, profe, yo iré a Ciencias. Si a mí me encantan las letras, pero al final creo que me decantaré por Ciencias. – decía Delac justo cuando me estaba uniendo al grupito.
- Así me gusta, Delac. Si usted y yo sabemos que están los de Ciencias y los Otros. – contestó el director. Risas y risas por parte de los demás.
- Oiga, oiga (ante todo la educación) que eso me ha dolido. – dije yo, pero no a mala leche.
El director me mira a mí y se comienza a reír.
- Ya. Hombre, hombre. Pero usted ya me entiende, señorita Midons.
- Si a mí me gusta mucho biología…
- … Se nota, se nota. – me cortó él.
- … pero yo soy de Letras total.
- Pero si usted quisiera podría acabar en Ciencias, tendría que ir a Ciencias, señorita Midons. Mira que ir a Letras… - se volvía a reír, lo decía de broma, vamos a ver (espero).
- Que los de Letras tampoco somos tontos, profe.
- Si la entiendo. Pero si usted quisiera podría ir a Ciencias perfectamente.
- Con química puedo, con biología, con tecnología también… Pero las matemáticas son mi talón de Aquiles. Además de que no me gustan nada.

Y lo mejor, lo mejor, es que detrás, en el despacho, estaba la profesora de matemáticas. Y no sé por qué me da a mí que lo estaba escuchando todo todito todo.

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