17 de marzo de 2012

Cuarenta y cinco.


Me acaba de venir a la mente el otro día en clase, cuando una profesora se puso a hablar de política. Así porque sí. Y se notó (para no notarse, vamos) que era más PPera que una pera. Me hizo gracia, porque estábamos haciendo frases y teníamos que hablar de gente famosa poniéndole adjetivos que venían en el libro, como habilidoso, inteligente, simpático... Habíamos puesto los típicos ejemplos de deportistas y cantantes: Fernando Alonso, Gasol, Soraya; la tía esta que canta en hebreo, Shakira, y alguno que otro más.
- Hmm, vamos a ver, ¿a quién más se os ocurre?
- (Y siempre está el típico listillo de delante) ¡Rubalcaba, Rubalcaba!
Al principio la profesora no hizo mucho caso, pero al ver que no decíamos a nadie más…
- Venga, ¿qué os parece el señorito Rubalcaba?
- (Miraditas entre Delac y yo, cruzando toda la clase) …
- Venga, vamos a decir de Rubalcaba que es… ¿Qué es, a ver?
- (Silencio sepulcral)
- Pues… es imaginativo. ¿Porque lo es, o no? (Silencio) ¿A que sí? (Más silencio) Y también es… Es egocéntrico, ¿verdad? (Más y más silencio, y más miradas entre Delac y yo) Oye, ¿hablo sola? ¿Es egocéntrico o no?
Unos cuantos asintieron, lo normal. A ver si se nos iba a tirar encima por no decir que Rubalcaba es egocéntrico. Que, oye, imaginativo quizás, ¿pero acaso es malo tener imaginación?



Además, no entiendo porqué se pone a hablar de política estando en esa clase.
¿No se supone que el único profesor que puede hablar de esto es el de Sociales?

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