Una lágrima vaga por mi
rostro.
El dolor que hoy me apaga me
ha convertido en un monstruo.
Soy esa persona que nunca
quise ser
y en el espejo veo lo que jamás
quise ver.
Unos ojos desgarrados por la rabia que me agobia:
verte delante de mí me
provoca claustrofobia.
El reír contigo tantas veces
fue mentira,
una amistad tan fuerte con
una persona desconocida.
El nadar como dos peces me
ahogó en una charca.
Mis brazos no te rodean, ya
no te abarcan.
Cómo pudiste tener la sangre
tan fría,
¿no pensaste que, quizás, así
me dañarías?
Pero, ¿sabes? Para mí, ya eres escoria.
El juego que tú empezaste hoy
lo termina mi historia.
Y no quiero escuchar tu voz porque es parecida al veneno.
Quiero que te quedes sola y
no encuentres ningún camino.
Que te pudras.
Que te quedes
en el más profundo dolor.
Que jamás encuentres a nadie
y se rompa tu destino.
Que te des cuenta de lo poco
que vales
para que dejes de fijarte en
abdominales
Si pudiera vender mi rabia, nadie la podría comprar,
si pudiera dar marcha atrás
para pasar de tu cara...
Si pudiera borrarte, sabiendo
que eres lo peor;
si pudiera olvidar de mi
mente la imagen que te ampara…
Te puse en lo más alto porque
confiaba en ti,
pero fue tarde cuando te
conseguí ver la enorme tara.
¿Cómo puedes ser tan puta? ¿Cómo duermes al hacer esto?
Te apartaré de mi ruta, pero
sé que tú seguirás en el puesto.
Déjame sacar el látigo para que sufras,
que una mentira como el
mundo, como esta, tiene que tener final trágico.
Y me solidarizo por timados y
engañados,
por buenos corazones que
acaban furcigados.
Por dar mucho más de lo que
esperas recibir,
luego te pisotean y no lo
eres capaz de admitir.
Lo que ayer fue puro cariño hoy es una puta mierda.
¿Y qué si hablo mal? No lo escuches.
Ser dulce como una chuche es
peor que tratar mal.
Dar todo de ti y que te
vomiten encima.
Esto es lo que siento cuando
te entrego mi estima.
Y seré mala contigo pero prefiero que queden palabras,
que te hundas en la miseria
cuando tu corazón abras.
Aunque he de reconocer que yo me controlo poco.
Si te pienso me nublo, me
mareo y me desenfoco.
Te quiero matar, alimaña,
así que si me ves por la
calle, ni me mires, soy una extraña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario