16 de marzo de 2012

Cuarenta y dos.

Una lágrima vaga por mi rostro.
El dolor que hoy me apaga me ha convertido en un monstruo.
Soy esa persona que nunca quise ser
y en el espejo veo lo que jamás quise ver.

Unos ojos desgarrados por la rabia que me agobia:
verte delante de mí me provoca claustrofobia.
El reír contigo tantas veces fue mentira,
una amistad tan fuerte con una persona desconocida.
El nadar como dos peces me ahogó en una charca.
Mis brazos no te rodean, ya no te abarcan.
Cómo pudiste tener la sangre tan fría,
¿no pensaste que, quizás, así me dañarías?

Pero, ¿sabes? Para mí, ya eres escoria.
El juego que tú empezaste hoy lo termina mi historia.

Y no quiero escuchar tu voz porque es parecida al veneno.
Quiero que te quedes sola y no encuentres ningún camino.
Que te pudras.
Que te quedes en el más profundo dolor.
Que jamás encuentres a nadie y se rompa tu destino.
Que te des cuenta de lo poco que vales
para que dejes de fijarte en abdominales

Si pudiera vender mi rabia, nadie la podría comprar,
si pudiera dar marcha atrás para pasar de tu cara...
Si pudiera borrarte, sabiendo que eres lo peor;
si pudiera olvidar de mi mente la imagen que te ampara…
Te puse en lo más alto porque confiaba en ti,
pero fue tarde cuando te conseguí ver la enorme tara.

¿Cómo puedes ser tan puta? ¿Cómo duermes al hacer esto?
Te apartaré de mi ruta, pero sé que tú seguirás en el puesto.

Déjame sacar el látigo para que sufras,
que una mentira como el mundo, como esta, tiene que tener final trágico.
Y me solidarizo por timados y engañados,
por buenos corazones que acaban furcigados.
Por dar mucho más de lo que esperas recibir,
luego te pisotean y no lo eres capaz de admitir.

Lo que ayer fue puro cariño hoy es una puta mierda.
¿Y qué si hablo mal? No lo escuches.
Ser dulce como una chuche es peor que tratar mal.
Dar todo de ti y que te vomiten encima.
Esto es lo que siento cuando te entrego mi estima.

Y seré mala contigo pero prefiero que queden palabras,
que te hundas en la miseria cuando tu corazón abras.
Aunque he de reconocer que yo me controlo poco.
Si te pienso me nublo, me mareo y me desenfoco.

Te quiero matar, alimaña,
así que si me ves por la calle, ni me mires, soy una extraña.

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