Ya no hay hombrecillos verdes tirando de mí. El examen de matemáticas me ha salido a pedir de
boca (creo). Pero vaya dos horas que he pasado ahí encerrada. Encima la
profesora no paraba de hablar y hablar y hablar y hablar… Cómo casca, ni que
fuera un loro (aunque me lo estoy planteando). Aún con eso, me he podido
concentrar y, gracias a mi salvadora calculadora, este fin de semana veré la
luz. Y vaya dolor de cabeza me ha dado el método gráfico, un ejercicio del
examen. No me salían las cuentas, era imposible.
Intenté averiguar cómo se hacía (no de las maneras más ortodoxas, pero bueno) y
tampoco. Así que decidí ir a preguntárselo a la profesora y, justo cuando
estaba a punto de decírselo, me di cuenta del error.
- Ah, no, no. Vale, ya lo
acabo de pillar.
- (Ella estaba corrigiendo) Lee los problemas antes de venir a preguntarme
cualquier tontería, por favóh.
Y yo, claro, me di la vuelta
y puse una CaradeOdioFlipante, porque ni siquiera le dije que era un problema
(que, encima, no era ni siquiera eso).
En fin, lo más importante es
que he conseguido terminar el ejercicio bien y, además, le he hecho un
ejercicio de más (porque yo solo tenía que hacer unos cuantos, no todos). Y ahora vas y lo cascas.
Primera vez que tengo ganas
de que corrija mi examen de matemáticas, o el de tecnología. Ahora todo el
puentecito sin hacer absolutamente nada.
Fuera ganchos.
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