Hoy sé que la vida es un
momento
Y que el precio más caro, por
lo tanto, es mi tiempo.
Que estoy a tiempo de luchar
por lo que quiero.
Que si quiero puedo, pero
debo hacer por ello.
Hoy sé que no basta con
pensarlo.
Hay que trabajarlo para tener
algo.
Y no es más quien más sabe
alardear;
es más quien más pueda
demostrar.
Lo importante es saber cuánto
necesitas para evitar llantos,
y ser consecuente con todos
tus actos.
Hoy sé que mi madre me
quiere,
pero no siempre sabe lo que
me conviene.
Que para aprender y
comprender, hay que probar;
y que hay cosas que es mejor
no aprender, dejarlo pasar.
Que el dinero es mentira, ¿no
lo ves?
Que lunes y viernes solo son
nombres.
Que todo está en la mente,
¿no lo crees?
Y que el llorar también es
cosa de hombres.
Hoy sé quiénes cuento con mi
mano.
Ya tengo muy claro a quiénes
no quiero a mi lado.
No voy a perder el tiempo con
quien no merece
ni un segundo de mi mundo, ni
un segundo de mi enfado.
Hoy sé que es mejor hoy que
mañana
y que la envidia te destruye
como a nada.
Que la circunstancia pierde
ante la actitud
y que nunca es pronto para
cuidar tu salud.
Que es imposible gustar a
millones
sin que un par de cientos te
toquen los cojones.
Hoy sé que tanto en la calle
como en la escuela,
solo se aprende si usas tu
cabeza.
Hoy sé que el dolor de perder
crea rabia
y que, sin freno, es como el
queroseno.
Que no sirve de nada vivir en
el ayer;
satisfecha por lo hecho, pero
no volveré a caer.
Volveré a levantarme, como
siempre.
Trataré de pensar y ser
consecuente.
Hoy sé que todo tiene
remedio.
Sonrisa, constancia y fuerza
harán imperio.
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