3 de marzo de 2012

Tres.

Como me gustaría sumirme en el silencio,
que nada ni nadie me dañe por hoy;
que mis lágrimas caigan reprimiendo el dolor;
gritar mis verdades sin que las diga yo.


Que el mundo se vuelva de papel maché,
que la lluvia caiga y moje por doquier.
Que las sombras atrapen todos estos sentimientos;
Que tus ojos verdes no brillen a lo lejos.


Tus castaños cabellos vuelan gracias al viento,
tu fino rostro congelado en el tiempo.
Al igual que la terrorífica sirena en el mar,
tu belleza hace que pierda mi fuerza de voluntad.


Admirar secretamente tus acciones
ignorar todas las razones.
Te amo, es esta la verdad…
A ti, con toda tu frialdad.


Y caen las lágrimas al pasto
y se derrama el jugo de este vaso en ese árbol.
Las manzanas atraídas por la gravedad
en un golpe seco dejan de colgar.


En silencio quisiera estar,
que mis plegarias no logres escuchar.
Sin embargo, es imposible callar
a este triste corazón que nunca lograrás amar.

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