¿El amor? El único digno es el propio y hay que hacer acopio
de él. Y reservarlo, no enseñarlo. Es necesario. Amar es saltar de un trampolín
desconociendo qué hay debajo, el amor es la amistad sin trabajo, un pedazo de
cielo en un abrazo. Un flechazo, un coñazo, un plazo de tiempo y espacio donde,
al final, el rechazo dolerá como un balazo.
Lo que cuesta, dicen, es una apuesta segura. Lo único seguro
es que no hay apuesta sin duda. Que las herencias de los padres tiran el amor
fraternal a la basura. Que no hay más pura lealtad que un amigo que escuda los
golpes de una mano vacía, a la vez que desnuda, como el alma que los inflinge. Y
el llanto quiere escapar y se acumula en la laringe. Y una se debe hacer adulta
a los quince.
¿La salud? Es la mentira que te llevarás al ataúd. Tú sueña
con la eterna juventud, como si la parca no existiera. La vida es tan corta y
absurda y absorta y dolorosa que desborda personas. ¿Qué más da entonces? Si
solo hay fatiga en seguir sueños que quizá no consiga. Me siento una hormiga si
miro hacia arriba. Vida corta, sí; intensa, eso ya se decide. ¿Es triste? Sé
que estar vivo es relativo con tener o no que irse, “pues solo si alguien
piensa en uno, uno existe”.
Bien, bien... :)
ResponderEliminarMe llena de orgullo y satisfacción...
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