9 de abril de 2012

Setenta y ocho.

– ¿Tendrás las pilas cargadas, no? Mañana ya te despiertas a las siete, así que vete olvidándote de levantarte a estas horas.

Ya llega la hora de decir adiós a la vagancia y hola a la… menos vagancia. Adiós a la Semana Santa y hola a las semanas normales. Aunque por una parte aborrezco tener que despedirme de despertar a la hora que me venga en gana (de todas formas es mi madre quien me despierta, incluso en vacaciones), echaba un poco de menos la rutina. Sí, hay veces en que ésta es demasiado pesada y cutre, y que se porta mal conmigo, pero qué se le va a hacer, las segundas oportunidades también se las tengo que dar a mi vida y no solo a los demás.

En fin, en otras palabras, bienvenida rutina. Espero que no me trates demasiado mal, que si no, ya sabes, empiezo a hablar con ventanas y esto se tuerce, ¿eh?

– Sí, sí. Si yo llevo puesto las Duracell, mamá.

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