Me voy a volver loca. Mi vida es tan loca y tan absurda y
tan rápida que se parece demasiado a la tuya. Así que no me dejes ni me
olvides; quiéreme por lo que pueda llegar a ser.
Tú piensas que eres un bicho raro y que hace ya mucho tiempo
que estás solo. Años hace que perdiste la cabeza, por eso no te lo tomo en
cuenta. Eres un raro que se conserva en soledad y, aunque siempre te apuntas
con la pistola, al final te acobardas y te logras perdonar. Estás enfermo y
nadie te puede curar. Sólo necesitas un poco de tranquilidad para curarte, y es
por eso que no logras salir de esa enfermedad. La tranquilidad no abunda. Es
escasa. Cuando cierras los ojos todo tu mundo da vueltas e intentas recuperar
la cabeza. Te desesperas porque tus alas no son de verdad, una burda imitación,
y es por eso que no podrás visitar el cielo. De todas formas, ya tienes asumido
que cuando te impulsas siempre resbalas y que, así, no podrás despegar.
Una ve el color del viento y lo describe. Otro busca la
mirada de Una por entre los ojos de la gente. Una guarda bajo llave, bien
escondido y cerrado, lo que siente. Y no lo muestra, y no lo da a conocer. Otro,
en cambio, rompe el viento con la simpleza de sus palabras que desgarran como
cuchillos. Una sufre porque quiere saber cómo se para el tiempo y no lo
consigue. Y pide ayuda y nadie se la presta. Otro persigue su sueño: estar
condecorado en esta dura lucha que mantiene todos los días, pero la vida no
deja prisioneros, y ese es su mayor miedo.

P.D: ¡Ya cien!
P.D: ¡Ya cien!
:o
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