26 de mayo de 2012

Ciento dieciocho.

He puesto ojitos y ya me han dado el ordenador. Nadie se puede resistir a mí, moahaha. Pero ayer me aburrí tanto que, visto lo visto, la inspiración tocó a mi puerta y tomamos unas cuantas copas. Y charlamos, vaya que si charlamos. 

Si estoy sola, tú me acoges.
Eres mi fiel compañía.
Me hablas sincera y me esperas cuando empieza el día,
mi guía, mi faro de Alejandría. Si me ves perdida
te miro y elimino la tristeza de un suspiro.

Das sentido a mi existencia.
Tu desobediencia, tu sola presencia merece mi reverencia.
Tú me diste un don, fuiste mi espada,
siempre encerrada en tu prisión si la inspiración faltaba.

Desde la nada me abrazas, no prohíbes amenazas.
Tan romántica y auténtica, tú nunca te disfrazas.
Como un hada y un verdugo: firme escudo en la batalla.
Tú, a quien acudo si otros me fallan.

Me das retos, aventuras y responsabilidad.
Puedes dar éxitos y dinero, pero quitas intimidad.
Me exiges crear, me haces temblar, soñar, me curas,
eliges elegidos para hablar si las calles están mudas.

Pero me desintegras pintando estas noches negras,
me alegras, me invades, me evades, alejas tinieblas
y me resucitas siempre.
Nunca me mientes.
Eres el recipiente donde mis lágrimas se vierten.

Llegas y me das oxígeno, mi único somnífero
si el mortífero estrés tensa mis músculos.
Discípula de tu inmensa maestría.
Cuando no te conocía,
¿cómo podía vivir sin percibir tu melodía?
Fuiste mía y sólo mía en mis horas de miseria.
Compones la banda sonora de esta tragicomedia.

Tú, reina entre mil reyes, cumbre de mis valles,
me levitas y así evitas que tanto odio me ametralle.
Tú, si eres poesía muestras denuncia y carisma,
pero te vistes de teatro y sigues siendo la misma.

Eres tú, mi suerte.
Eres tú, tan fuerte.
Eres tú, tú, tan diferente.

Surges y de repente la vida olvida a la muerte.
Eres tú, la rabia sucia y rasgada de Kurt Cobain
o la grandeza de John Coltrane improvisando con el saxo
o la mirada aniñada en los ojos de Michael Jackson.
Bebí de ti el elixir y resistí los golpes,
si fui torpe encontré por fin mi norte y soporte.

Inmortales versos y párrafos hacen que el tiempo se pare,
estallan como bombas provocando ondas letales
de esperanza, de aliento y vida, mi gran amiga
solo tú haces eficaces todas las frases que escriba.

Mi balanza, mi paz, mi druida.
Sólo tú haces realidad los sueños que yo persiga.
Mis sueños son mentiras que algún día dejarán de serlo.
Y es que sin ti no hay destino, sólo piedra y mil caminos,
sin ti soy un mimo temblando en el camerino.

Pero tú acoges mis voces si me ves desorientada.
Eres la llave inmortal que abre este mental presidio,
abarcas desde Quevedo hasta el Ojalá de Silvio.

Eres la métrica enigmática que envuelve mi ser y lo salva.
El idioma con el que los dioses hablan.
Eres poesía.

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