Ese olor me va a perseguir para toda la vida.
Cada vez odio más a las enfermeras y tengo más miedo a los médicos.
Los hospitales son lo más parecido a una cámara de tortura que hay. Y ya no sólo hablo de tortura física.
Cada vez todo hace más contraste con el color de mi estuche.
Y las maletas ahora están muy caras.
Sí, pero afortunadamemte hay más olores y aromas, aunque es verdad que algunos no se olvidan nunca. O no nos abandonan nunca.
ResponderEliminarY el mundo sería peor sin médicos... ¿no?