Y
se ha logrado. Se ha logrado, porque el gran público, ése que conoce a los
personajes sólo a través de sus encarnaciones cinematográficas, también
disfrutará del espectáculo gracias a ese buen trazo en la construcción y
plasmación de una historia. No entenderán las bromas privadas ni gran parte de
los guiños diseminados (que los hay), pero igualmente, gracias a ese respeto al
espíritu de la aventura fantástica, se sentirán mecidos por el entretenimiento,
llevados de la mano por esta estupenda cinta.
Insisto,
Josh Whedon es El Fan. Sabe de lo que habla, y se nota. Hace la película que a
él, como buen aficionado, le gustaría ver. Y también se nota. Se nota en los
diálogos, en los giros sorpresa, en el comportamiento de los personajes, hasta
en el movimiento de la cámara. Todo está calculado con un inmenso cariño por
los personajes y por lo mejor de los valores del cómic que desarma al más frío
y que atraviesa la pantalla, llegando también al espectador ocasional, ese que
está en la butaca porque ha sido arrastrado por sus amigos. Con detalles, con
matices que sólo alguien que conoce muy bien el terreno en el que pisa sabe que
tocarán el resorte emocional de los que han sobreimpresionado
en sus retinas tantas y tantas viñetas (cada cual mejor), pero sin excluir al
resto.
Los
actores, todos, sin ninguna excepción, son geniales. Con un Robert Downey Jr
(este tipo me encanta, tanto aquí como en Sherlock Holmes) que es el perfecto
Tony Stark y que se echa a la espalda las mejores interacciones con el resto de
personajes, con mención especial para un Tom Hiddleston que hace suyo un Loki
que no cae en la caricatura de Loco en ningún momento. Mi especial sonrisa a
ese Hulk, siempre tan brillante y verde.
Los
Vengadores consigue que la emoción de releer las historias de estos personajes
sea amplificada por la magia. La magia del cine.
Difícil
pedir más, salvo rogar que, por una vez, los espectadores no abandonen la sala en
cuanto empiecen a rodar los créditos. Se recompensará la paciencia: hay
sorpresa al final. ¡Secuela, secuela!
Aunque,
claro, ésta es únicamente una crítica de una fan empedernida que, desde que
sabía comprender dibujos y diferenciar las vocales, ya tenía un cómic de Spiderman
en la mano. Y en la otra de Hulk. Y, si tuviera tres, del oscuro Batman.
La palabra "crimen" o " delito" tiene varios significados, pero sin duda uno de ellos es "abandono de la sala como si tuvieras un petardo en el culo en cuanto aparecen los créditos".
ResponderEliminarYo ya me he cansado de rogar: puedes pasar directamente a las maldiciones gitanas o cometer asesinatos virtuales.
Y disfrutar de que tú y tres o cuatro raros más seguís ahí sentados y constatarlo significa en el fondo que todo está bien, y como tiene que estar.