29 de mayo de 2012

Ciento veintiuno.

Ya me puedo morir tranquila.

Tú y tu turismo sexual en una playa tropical.
Tú y tu condición social, tu segregación social.
Tu egoísmo existencial, el corazón como un glacial.
Tanto odio potencial.
En fin… Nada especial.

Lo normal: misa en familia las mañanas del domingo
y por las tardes pedofilia
cuando dices: “voy al bingo”.
Yo jamás distingo entre clases, etnias y razas.
No me identifico con quien asesina en plazas.

Somos la amenaza de tus teorías retrógadas,
tengo una coraza en la sabiduría de un nómada.
Eres el no va más en conducta sociópata.
Pena capital, ¿la boda gay es inmoral y no matar?

Dices qué votar a tus hijos, triste democracia.
¿Cómo soportar tus chistes racistas sin gracia?
Tu actitud reacia y tradicional devota
se basa en falacias sin aval,
y pocos lo notan.

Tú, que a tu empresa explotas
la mano de obra barata y no contratas
reclutas pobres sin documentación.
Y luego en tu club social, cuando el debate se desata,
tratas de asociar la culpa del paro a la inmigración.

Idolatras a pederastas como Sánchez Dragó,
y cuando hablas del aborto protestas con fragor.
Tú, que saltas cuando el negro de tu equipo marca gol
y luego miras con desprecio al árabe del vagón.

Tú, que siempre intentas parecer superior.
Tú, que hablas veneno desde el televisor.
Tú y tu ideología, tu rancia creencia,
esa prepotencia que lanzas hacia tu alrededor…

Tú, que piensas que España perdió su esplendor.
Tú, que escupes odio y sólo escondes temor.
Tú y tu intolerancia, tu sucia arrogancia,
esa intransigencia que lanzas hacia tu alrededor…

Dices que España está en crisis,
que vivió tiempos mejores.
Tú culpas a Zapatero, pues yo a los constructores.
Los seguidores del PP: a arreglarse el tupé
sintonizando la COPE y conduciendo su Coupé.

Pensando que este país ya no es grande como antes,
sólo por los datos alarmantes del índice de inmigrantes.
Tú, que miras por encima desde tu inmensa mansión,
y piensas que esa prensa siempre es la que lleva la razón.


Presos de la tradición y de un pasado ya oxidado,
intoxicados por la prohibición y el miedo al pecado.
Tenéis tanta cultura… pero la cabeza hueca.
Juntad todos los curas, tendremos un nuevo Chueca.

Tú, que sigues la ley del tanto tienes, tanto vales.
Tú, que tratas a los gays igual que a enfermos mentales.
Xenófobos, fascistas y demás imbéciles:
el país ha progresado, ahora sois pocos y débiles.
Vuestras voces son estériles para el mundo de hoy.
Absurdas, como ver a un obrero que aplaude a Rajoy.

Estoy cansada de ver a Sarkozy gastando bromas,
contenta de dejar de ver a Berlusconi buscando busconas,
mientras el mundo se desploma y sucumbe gente inocente.
¿Otra cumbre del G-20? Pero si nada es diferente.

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