¿Resultado? Cuatro meses para ver los cuatro primeros
episodios (no la seguí en televisión) y cuatro
horas para ver los cuatro últimos (no me jodáis, que sé que son diez
capítulos, pero es que soy de Letras). Y, por supuesto, la segunda temporada va
a caer del tirón.
Sí, es cierto. Tan grises me resultaron los cuatro primeros
episodios, como magnífica me parece una vez que arranca, y hasta el final.
¿Y por qué me parecieron grises?
Estoy teniendo cuidado de usar esa palabra, “gris”, como
algo neutro, no necesariamente malo. De hecho, la tentación es llamar a la
serie lenta (que algo es, pero echad
un vistazo a los libros y decidme si son cortos), pero inmediatamente eso de lento tiene connotaciones negativas, y
estoy lejos de pensar que algo que lo sea, tenga obligación a ponerse la etiqueta
de “no lo veáis, que os aburriréis y gastaréis de cincuenta a sesenta minutos
de vuestras vidas”.
Pues sí, uso la palabra gris para describir el inicio de la
serie. A pesar de que desde el primer instante todo brilla a gran altura.
Insisto, todo. Vamos, creo que no
hace falta mucho criterio para darse cuenta de ello: personajes, diálogos,
actuaciones, diseño de producción, escenario… Sean Bean (Eddard Stark) es
especialmente carismático, y la pantalla se llena cada vez que él aparece en
pantalla (de ahí que en el último capítulo casi pegara al ordenador, cofcof). Y
como él, tantos otros. Peter Dinklage en especial, amo a su personaje y es, con
mucha diferencia respecto al resto, mi favorito. Un enano, ¡un enano!,
mujeriego, rico y que, sin embargo, poco se parece a su familia, pues algo de corazón
tiene (ya se verá, ya se verá) y que, por supuesto, su físico ha condicionado
su personalidad pero sin complejos, lo que más me gusta. Además de que tiene
unas frases orgasmeantes cojonudas fantásticas.
Bueno, a lo que iba: ¿gris por qué? Pues es tan sencillo
como que el género al que aparentemente se encamina la serie en ese primer
tramo es el puro y duro culebrón (aparentemeeeeente, ¡dejad todavía mi cuello
en paz!). De altos vuelos, pero culebrón.
Algo que no me llama nada, nada la atención. Y especialmente cuando me la
habían vendido como algo parecido a El Señor de los Anillos. Estrictamente
estaba resultando lo que dice el título de la serie: el juego de tronos. Los trapicheos, las rastrerías, las puñaladas
traperas… A resumidas cuentas, las mierdas de palacio, la historia, las moscas
alrededor de un trono putrefacto, ¡y todo adornado con sangre y tetas! (y
alguna que otra parte aparece más).
¿Esa es la serie de la que tanto se habla?
No.
Esos son los primeros episodios, que sólo sirven para
colocar las piezas del tablero (nunca mejor dicho). Se toman su tiempo, y hacen
bien. Se agradece, incluso. Porque luego la serie arranca. Y vaya tela…
(…)
Y ya está. Unas cuantas palabras ordenadas (o desordenadas,
según vuestra filosofía de vida) para explicar por qué no había acabado hasta
ahora de ver la serie (ojo, que aún me falta la segunda temporada). Aquí la tenéis, mi
explicación, mi disculpa, eso es lo
que quería decir. Porque es verdad, casi quiero vuestro perdón, aquellos que
tanto me la recomendabais, que alguno me deis la razón y me digáis ‘sí, bueno, es verdad que los primeros
episodios son un poco coñazo’ (pero siguen siendo buenos, ¿eh?). Porque
hasta me jode haber tardado tanto en haberla visto. Y, de camino, que sirva de
aviso para aquellos que aún no le han dado la oportunidad.
SÍ, JUEGO DE TRONOS
ES TAN BUENA COMO DICEN.
A estas alturas ya no voy a decir nada nuevo sobre la serie,
pero aquellos que aún estabais dudando si darle la oportunidad, dádsela, os la
recomiendo. En lo que a mí respecta, iré a buscar los libros porque no aguanto
hasta el año que viene. Y es, en estos casos, que agradezco tener un e-book en mi posesión.
Pero no quiero irme sin antes rememorar esto:
– ¿Cómo quieres morir, Tyrion, hijo de Tywin?
– Viejo, en la cama, con la barriga llena, una copa de vino
en la mano y la polla en la boca de una doncella.
(Tyrion Lannister, el puto crack de la vida).

Te perdono.
ResponderEliminarGracias a Dios.
ResponderEliminarTú me obligaste a empezar a ver Juego de Tronos o venias a mi casa y me castrabas. Gracias.
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