Lo bello, lo hermoso, lo feliz tiene átomos y sobre todo
electrones. Al menos en mi universo. Lo duro, el dolor, lo que cierra la garganta
es newtoniano. Tiene masa y qué fácil es cocinarla. Lo bello, lo hermoso, lo
feliz es una barca, no sólo frágil sino atada al muelle con un hilo que de
grueso no tiene nada. Recordarlo y disfrutarlo es tirar de ese hilo. Romperlo.
Perdiendo la barca y condenándola a sucumbir en ese mar, que de tan embravecido
parece noche cerrada y sin estrellas. Hoy no juego ni con palabras ni al
escondite. Ni me sale ni es el día. Aunque cueste, abro los ojos, que total no
hay sol que queme mis pupilas.
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