y nadie se ha enterado.
A nadie le importó,
nadie lo notó,
nadie lloró.
Lo único que ha dejado
han sido atardeceres grises,
sucios y fríos;
¿ya no queda nadie
que haga nada por amor?,
¿es que hoy sólo el dinero
es capaz de dar valor?
Ya no hay samuráis,
y ahora los gigantes son molinos
porque ya no los miráis;
el cuerdo Don Quijote
no volverá a soñar;
y Romeos y Julietas
ante lo difícil
hoy hacen las maletas.
Niña: hoy controlan el planeta,
serás ridiculizada a no ser que te quedes muda
o que te mudes de piel,
no seas tú misma
o serás el bicho raro,
estúpido y distinto.
Insisto, niña: la poesía ha muerto porque
ya se ha disipado el verso que a nadie estremeció.
Y no me digas que no,
no me lo niegues,
no me lleves la contraria,
no me digas que no crees
en lo que digo;
no me digas que un poema
hoy has escrito,
porque entonces sufrirás
el dolor de lo descrito.
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