15 de abril de 2013

Ciento noventa y siete.


Acabo de terminar de ver esta película y me han dado ganas de sentirme infinita.


Las ventajas de ser un marginado cuenta la historia de Charlie (Logan Lerman), un chico muy inteligente pero poco sociable, un marginado que siempre observa desde la distancia hasta que un par de jóvenes lo acogen bajo su ala. La (guapísima) Emma Watson interpreta a Sam, un pájaro de espíritu libre, y su hermanastro Patrick (Ezra Miller), sin miedo a nada, cuidan de Charlie ofreciéndole nuevas amistades, el primer amor, sexualidad floreciente, fiestas sin fin y la búsqueda de la canción perfecta. Al mismo tiempo, su profesor de literatura fomenta su sueño de ser escritor. Pero a pesar de que Charlie prospera en su nuevo y cada vez más creciente mundo, el dolor de su pasado (el cual se irá descubriendo a medida que avance la película) se esconde bajo la superficie.

La adolescencia. Uff. Ese periodo de la vida lleno de tantos contrastes y complejidades, donde las cosas se viven, se sienten y se perciben como en ningún otro de nuestras vidas (hola, adolescente hablando). Las ventajas de ser un marginado no es una película más sobre esta etapa. ¿Qué decir? No es una gran película. No trata sobre grandes personajes ni tiene una trama espectacular. No hay efectos especiales. No hay coches que explotan ni asombrosos giros en el guion. Esta película pasará sin pena ni gloria para muchos, sí, pero seremos algunos pocos los que con una historia como esta nos veremos reflejados. Seremos algunos los que nos hayamos envuelto en alguna de esas canciones, hayamos conocido o ansiásemos conocer a gente como esta, adoremos a David Bowie y a Emma Watson. Seremos algunos los que tengamos un pasado borroso, lidiemos con nuestra psique día a día y nos hayamos sentido fuera de lugar con frecuencia.

La historia clava la idea de lo difícil que es ser diferente al resto. En la adolescencia, esto puede resultar decisivo y marcar para el resto de una vida. Hay que tener una gran personalidad para que no te importe no ser capaz de encajar en ningún saco. Demuestra con éxito que la vida no es de color rosa, ni siquiera en el cine.

Por eso pasa a mi lista de películas favoritas pese a sus tópicos y estereotipos, porque al fin y al cabo algunas vidas son así. Me ha hecho sentir y me ha hecho reír y me ha hecho sonreír tontamente. 
Así que brindo (con mi copa imaginaria y pose shakesperiana) por todos nosotros. Vivamos como podamos y recordemos que We can be heroes just for one day.

2 comentarios:

  1. Siempre he querido verla y hasta ahora no he tenido tiempo, pero si tanto vale la pena... ¡me apunto!

    ResponderEliminar
  2. http://www.youtube.com/watch?v=H_ha0F1KkIc&feature=youtube_gdata_player

    ResponderEliminar