28 de abril de 2013

Doscientos.


Llevan gustándome los superhéroes desde que mis padres me llevaron a ver la primera película de Spiderman al cine. Desde ese momento, fue película de Spiderman tras otra, cómic de Spiderman tras otro, muñeco de Spiderman tras otro… ¡Spiderman, Spiderman en todas partes! A raíz de los cómics que leía, y de las series de dibujos animados que seguía, me empecé a interesar por otros superhéroes como el ciego y molón Daredevil, el Hombre sin Miedo. Crecí con los superhéores, sin inmiscuirme en el mundo de la Fábrica de las Ideas del todo, más que nada porque no entendía gran cosa. Películas, dibujos… Mi afán se ha mantenido hasta ahora, y seguiré manteniéndolo por mucho tiempo.
Ahora que soy más mayor (sólo un poco) y me he ido sumergiendo cada vez más en el universo de los cómics de Marvel, tengo todavía más justificaciones para la eterna pregunta: “¿Pero por qué te gustan los superhéroes? ¡Eso es para críos!”
No es que quiera volar, no es que quiera ser un genio de la tecnología y crear una armadura inteligente, no es que quiera tener la fuerza proporcional de una araña, ni correr a velocidades de Ferrari, ni lanzar rayos por los ojos, o leer la mente… (Bueno, quizás lo último sí). No quiero tener superpoderes, ese deseo se desvaneció hace una hora años.
Supongo que es otro método para alejarme de la realidad.
Eh, y es efectivo.


Esta mañana he ido a ver Iron Man 3 y he salido… decepcionada. Nunca creí que fuera a decir esto, con lo que me gusta Tony Stark y Robert Downey Jr, pero sí, recalco: decepcionada.
El nuevo director, Shane Black, que hizo otra película con RDJ hace ya un tiempecito (la cual vi, y he de decir que me gustó) llamada Kiss Kiss Bang Bang intentó darle un enfoque más serio… Pero se quedó en un intento malísimo. Bromas infantiles, villanos míticos ridiculizados (Mandarín, qué han hecho contigo, maemía) y ninguna sorpresa en las escenas de acción ya que han sido todas reventadas en los tráilers. El director parece que se quiere basar en su película Arma Letal, intenta darle cierto toque ochenteno al personaje, pero en vez de conseguir la chispa de esos años, se queda en bromas, como ya he dicho, muy infantiles (¿es necesario seguir con las bromas de GOLPEENLOSHUEVOSJAJAJÓDETE?).
Sé que querían mostrar a un Tony más vulnerable, un Tony sin una armadura cerca, que se enfrente a enemigos sin utilizar sus cachivaches y blablá, pero la película se llama Iron Man 3, no Tony Stark peleando con tipos malos con la única ayuda de su inseparable y mejor amiga… ¡la pistola!



El aspecto dramático (sufre ataques de ansiedad) tampoco convence, porque son muy repentinos y forzados (y me atrevería a decir, con mucho miedo a que Robert me oiga, que mal actuados). Por no decir que desaparecen como si nada. La escena de acción final… Quizás es lo único que me ha gustado. Desde que Tony activa cierto plan es todo explosiones, booms y cataplams; acción en estado puro y alguna que otra risita. Pero ni siquiera cuando tiene que emocionar por una supuesta pérdida, emociona, porque ya está RDJ en la escena siguiente soltando pullas y bromas tontas al malote, y te deja como: “Eh, ¿hola, guapo de cara? ¿Qué me estás contando? ¿En vez de llorar un poquito vas y te ríes de la nariz del primero que pasa?”. Ah, claro, espera, que por eso se llama Iron Man, porque en realidad es de hierro y no tiene sentimientos.
Por último, la mayor cagada es el mítico Mandarín, el malo de la peli. Si bien al principio parece una revisión perfecta, muy acorde con estos tiempos, todo lo que ocurre después es típico de una taza de váter. Cargarse personajes emblemáticos y convertirlos en un chiste para niños. Con razón los críos come-mocos del cine se partían el culo. Ver para creer.
Refiriéndome a los actores… Empezaré por los nuevos: Guy Pearce, Ben Kingsley y Rebecca Hall se lo pasan bomba.  Disfrutan y le intentan dar cierta seriedad y matices a sus personajes. De aplaudir el trabajo del segundo, porque joder… Tiene una de las secuencias más ridículas en una película de superhéroes, y mira que hay para aburrir.
El resto, Don Cheadle es un retroceso respecto a la segunda y Jon Favreau es utilizado como el empujón que necesita Stark para investigar, después desaparece hasta dos o tres segundos que nos muestran de su cara destrozada al final de la peli. Respecto a los protagonistas, se agradece que le den más peso a Gwyneth Paltrow, con escenas de acción incluidas (pero qué delgada está esta tía, ¿no?)
Y ahora respiro y hablo objetivamente. Me cuesta.
Robert Downey Jr ha trabajado en piloto automático y ya lleva seis películas haciendo el mismo papel. Por mucho que ponga cara seria en los ataques de ansiedad, no da ningún signo de evolución en su personaje. Es una parodia constante del tipo “Jack Sparrow”…
No voy a mencionar la BSO porque no, no me apetece seguir despotricando esta película que creía que iba a ser de mis favoritas pero se ha quedado en nah.
Me refugiaré en los cómics, esos que dicen que son para niños. 

2 comentarios:

  1. Hay que mantener ciertas cosas, como yo con mi amor por los pokemons desde que tenía 5 años. ;-)

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  2. Mantengo mi cariño por los superhéroes, claro, eso no me lo quita nadie. Ni siquiera esta película.

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