Tú y yo éramos uno,
hacíamos uno entre los dos,
éramos cielo y tierra
y queríamos llegar al sol,
pero ya no podrá ser,
los sueños se han acabado
y hemos tenido que despertar
demasiado pronto.
La luz oscura atrapa mi alma una vez más
y ya es inútil, no me quedan hombros en los que llorar.
Sé que se acaba y sé que es el final.
El que creí que siempre estará allí, no volverá,
aquel con el que pasé tantas tardes, ya no está.
Ese amigo del alma enfermo pero alegre,
ese que tiene miedo pero es el más valiente.
¿Flor marchita? Como quieras llamarlo si sabes
que él corre en sueños detrás de ese mismo sueño
que casi alcanza, pero que se le escapa entre los dedos.
El que sólo quiere florecer,
sólo estar a la sombra en su propio amanecer
y luchar contra eso que le impide ser como los demás,
porque él no quiere ser especial, sólo uno más.
Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarCon lo divertido que es ser especial… Con lo que se llega a odiar ser diferente.
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