Ambos estaban jugando con
fuego. Parecía, sin embargo, como si no les importase en absoluto a ninguno de
los dos, como si estuvieran negando toda señal de peligro. La llama crecía, la
temperatura subía, el peligro se acrecentaba… Pero ellos seguían ahí quietos,
frente a frente, intentando camuflar gestos de cariño en simples caricias de
tranquilidad, en una amistad que dejó hace tiempo de serlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario