Ya
ha pasado. Inspira.
Ya
ha pasado lo peor. Expira.
Tranquila,
solo te quedan siete exámenes más. Tose.
Qué
agobio tengo, ventana. Sí, he escrito
ventana. ¿Qué? La ventana me habla. Vosotros no me habláis, ¿no? Pues la
ventana sí. Y mira, si también escucha. Qué bien, es todo lo contrario a
vosotros: ella atiende más que habla. Me gusta que me escuches, ventana.
Bueno,
como te decía, ventana: tengo un agobio impresionante. ¿Tú no? Lo que daría por
ser ventana ahora mismo, te envidio. Piénsalo: ¿qué haces tú a lo largo del día?
Yo voy al instituto, hago deberes, atiendo en clase, me río, vuelvo a atender,
vuelvo a hacer deberes, llego a casa, como, hago deberes, estudio, estudio,
estudio, me ducho, ceno, preparo los libros, voy al ordenador, veo la tele, leo
y me duermo. Tú ves al Sol salir, le saludas, hablas con los pájaros, te quedas
mirando el tren durante horas, luego miras el tráfico, vuelves a hablar con los
pájaros, dices adiós al Sol, hola a la Luna, charlas con la Luna, le cuentas
tus penas, ella te mima, mi madre te baja la persiana, das las buenas noches a
los pájaros y te duermes.
Ventana,
te envidio.
Ventana.
¡Ventana! ¡¡Ventana!!
Hija de puta, se ha dormido.
la siguiente entrada hazla de la puerta que te hablaa jajajajaja
ResponderEliminarLas puertas no me quieren, cogeré complejo D:
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