5 de marzo de 2012

Veintitrés.

Somos la cruz que destroza el planeta,
la cara B de un CD universal.
Tranquimazín mezclado con Anfetas:
somos un cóctel mortal.

Somos el pasto de cajas de pino.
Somos el tren que dejamos pasar.
Un tres por cuatro con ritmo cansino,
pero capaces de amar.

Somos dos polos, cuatro estaciones.
Somos la repercusión de
nuestras acciones.
Somos Romeos y Julietas.
Somos el Sol con su arén de
nueve planetas.
Somos reyes, somos gitanos.
Por morder una manzana
a veces hasta gusanos.
Somos fuentes de calor y de energía.
Somos, por lo general, más ladrón que policía.

Somos el pan nuestro de cada día.
Una costilla, un bocado de Adán.
Somos soldados en primera línea.
Somos solo soledad.

Somos una enfermedad de la que no se sabe cura.
Somos virus que estornudan y estudian Literatura.
Los hay listos, pero pocos,
hay más tontos y orgullosos,
sin saber que desde arriba nos miran como a piojos.
Somos una casa en ruinas, somos dos pies y dos manos.
No sabemos qué queremos y, aún así, reivindicamos.
Somos carne de cañón y adrenalina.
Una raza que es capaz de creerse sus mentiras.
Somos de lo que no hay en el Universo.
Somos una poesía con pasión pero sin besos.
Somos como corderitos persiguiendo religiones,
Sin saber que la verdad se encuentra en nuestros corazones.

Somos esa luz que dicen que brilla al fondo de un túnel;
vamos corriendo hacia ella y es cuando de ser dejamos.

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