Y sigo
pensando. Y pensando y pensando y pensando…
Maldita sea,
sigue sin pasar nada.
Hace unos pocos minutos, le pedí a alguien (Texter -guiño, guiño-) que me intentase describir en cuatro palabras. He aquí su respuesta:
– Pero eso
es muy difícil… – contesta.
– Si es tan
difícil y tú tan perfecto, inténtalo.
Listo, que eres un listo.
– Un libro
sin argumento.
– ¿Cómo?
¿Qué? ¡¿Por qué no tengo argumento?!
– Bueno, lo
tienes, pero muy escondido. Es difícil entenderte, yatusabe.
– No sé cómo
tomármelo.
– Yo tampoco
sabría si estuviera en tu lugar.
– Gracias.
– De nada,
para eso estamos.
¿De mi madre? ¡Será de mi tía! x)
ResponderEliminar