26 de junio de 2012

Ciento cuarenta.

Sentarse en una mesa, coger papel y pluma, encender un cigarro, elegir al azar un libro del estante, acariciar con indolencia el lomo, recostar cuidadosamente la mejilla en el dorso de la mano, el codo en la mesa en actitud pensante. Cagarse en las palabras. Poner algo de música a ver si echa una mano. Recordar un domingo con el sol tras los visillos. Decir tres veces mierda. Abotonarse.

Eso será poesía.


Un día más que añadir a esta mi vida. Una noche, una noche más para poder competir con el amanecer por la ventana. Una canción, una letra, que me recuerda que estoy viva, que sigo aquí, que los momentos como estos aún perduran.

3 comentarios:

  1. Te quiero...

    ...

    ... ver, ya.

    ResponderEliminar
  2. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¡¿Por qué?!

    ResponderEliminar
  3. No debería responder esas preguntas por aquí, no me hago responsable de la sensibilidad de quien lo lea.

    ResponderEliminar