Sentarse en una mesa, coger papel y pluma, encender un
cigarro, elegir al azar un libro del estante, acariciar con indolencia el lomo,
recostar cuidadosamente la mejilla en el dorso de la mano, el codo en la mesa
en actitud pensante. Cagarse en las palabras. Poner algo de música a ver si
echa una mano. Recordar un domingo con el sol tras los visillos. Decir tres
veces mierda. Abotonarse.
Eso será poesía.
Un día más que añadir a esta mi vida. Una noche, una noche
más para poder competir con el amanecer por la ventana. Una canción, una letra,
que me recuerda que estoy viva, que sigo aquí, que los momentos como estos aún
perduran.
Te quiero...
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... ver, ya.
¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¡¿Por qué?!
ResponderEliminarNo debería responder esas preguntas por aquí, no me hago responsable de la sensibilidad de quien lo lea.
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