Esta vez también hicimos lo mismo, pero se nos olvidaron las
bebidas y, para no dar media vuelta con el coche (con el atasco que había),
pensamos en comprarlas en los cines. Total, una
Coca-Cola y una cerveza no pueden ser muy caras. Tontos de nosotros, los
humanos:
– Una Coca-Cola, por favor – mi padre a la dependienta del
Cinesa. – ¿Cuánto es?
– 3’90.
– ¡¿3’90?! Niña, te quedas sin beber – me dice a mí. – ¿Y una
cerveza?
– 4’10.
– ¡¿4’10?! ¡No me jodas, por favor! – nos dimos la vuelta. –
Emborracharos vosotras.
Aunque las chicas no tienen la culpa, son unas mandadas. Ya
veo yo Septiembre con los cines vacíos, la shubida
del IVA(y viene) degollará la pantalla grande como Francia a sus reyes.
Bueno, ahora la crítica de Amazing Spiderman. He de decir
antes de nada (llamadme friki si lo deseáis), que soy una enamorada de Marvel y
de Spiderman y de los cómics y de todo lo que tenga que ver con superhéroes
(menos DC, quitadme DC). Aún así, intentaré ser lo más objetiva posible (va,
reíros, que sé que lo estáis deseando):
Es un truco ya gastado en los propios cómics lo del tema del
reinicio, del constante revisionismo con el objetivo claro de atraer nuevos
lectores a cambio de arriesgarse a las iras de los veteranos, que ven cómo el
personaje al que siguen durante tanto tiempo le es arrebatado de un plumazo
varios años de historia. Digo y grito lo que haga falta, que el Spiderman de
Sam Raimi era una auténtica basura. Sí, cuando era cría era ¡la mejor película del mundo-mundial!,
pero ahora que he madurado un poco (¡un poco!), sólo la segunda de la trilogía
que protagonizaba Tobey Maguire (qué difícil de ver es este tío) vale la pena.
¡Y solamente porque aparece mi Doctor Octopus! Esta última peli es una versión
Ultimate del Spiderman de Sam Raimi. Para aquellos que no entiendan (ignorantes…),
existen tres líneas en la historia de los cómics de Spiderman: Spiderman a
secas, Amazing Spiderman y Ultimate Spiderman. Ultimate Spiderman (me centro en
ésta), o al menos los cómics, se centraba en la historia adolescente de Peter
Parker y de cómo afectaba a su vida sus nuevos y recientes poderes; se centraba
en su chica, en sus problemas… Y acarreaba los dibujantes más extravagantes
jamás conocidos. Y eso ha intentado plasmar Amazing Spiderman: extravagancia.
Tanto en el disfraz, como en la forma de grabar (el dire tiene un aire indie
que no puede con ello).
Es una película adolescente que reniega de su condición de
superproducción hasta casi el final (salvando algunas escenas, como la del puente),
con un último tramo espectacular que lucirá sus mejores galas en 3D. Y esto
último lo digo ¿condicionalmente?, porque yo lo he visto en 2D (se llama así,
¿no?), no soy partidaria de eso de las tres dimensiones. Soy gafotas y tener
seis ojos como que no me va; además, para 3D ya tengo la realidad.
En fin, hasta entonces lo que nos encontramos es un drama
adolescente que explora algunos territorios sólo atisbados en los cómics (como
los padres de Peter), pero que a cambio elimina de un plumazo un gran elenco de
personajes secundarios que podrían haber dado mucho juego. ¡Mi adorado J. Jonah
Jameson! ¡¿Dónde te has metido, discípulo de Hitler?! ¡¡¿Dónde?!! El Daily
Bugle sólo tiene una fugaz aparición como periódico impreso, porque la película
está constantemente en la relación entre Parker y Gwen Stacy. El primer gran
error de la película es que, aunque saca indudable jugo de la sentida
interpretación de Andrew Garfield (un Peter Parker ideal, en lo que a físico se
refiere), que da la talla como un Spiderman con la confusión de la adolescencia
y siempre en eterna duda ante las consecuencias de sus poderes, no juega bien
las cartas en la interactuación con el resto de personajes. Hay una carencia de
emoción y desaprovechamiento en la relación con el tío Ben, con su tía May y,
lo que es peor, con el propio personaje de Stacy, cuya relación romántica se
supone que debe cimentar la película y que, sin embargo, queda algo (¿algo?)
apagada. Y la culpa no es de Emma Stone, que tiene una presencia y carisma
indudables, ni de Garfield (Odie…); la culpa es de un guión y una dirección que
no saben manejar los elementos que tienen entre manos. Algo parecido pasó con
Verbo.
Eso extraña de alguien como Marc Webb, al igual que extraña
que las suyas sean las mismas manos que dirigen la pésimamente coreografiada
escena de enfrentamiento final entre Spiderman y Lagarto, en contraposición al
muy bien planificado enfrentamiento en el instituto con el villano.
Villano que no era, ni mucho menos, el más adecuado como
primera opción para iniciar la saga y que no da sensación de amenaza en casi
ningún momento, pero seguro que la elección se debía que los otros villanos
principales (Duende Verde, New Goblin, Doctor Octopus, Venom, el Hombre de
Arena) siguen todavía muy frescos en la retina del espectador.
Esperad, no todo es negativo en este nuevo Spiderman, ni
mucho menos. La película entretiene sin emocionar y tiene escenas logradas
(como la del puente) y la pareja principal está magnífica, aunque, como ya he
dicho, de emocionar poco.
Bueno, eeen conclusión,
el gran problema que presenta esta adaptación es que ya no goza del factor
sorpresa. Ya hemos visto tres películas del cabeza de red, y sólo han pasado
cinco años desde Spiderman 3 y estamos viendo un nuevo boom de los superhéroes. Es difícil sorprender. No estamos ante una
película como Los Vengadores (válgame Dios) ni llega a los niveles de Batman
Begins (y eso que ya he dejado constancia de que no soy muy seguidora de DC,
pero del Joker sí; ¡no me podía perder ésta, en la que sí salía Jokey!), sino
más bien está balanceándose entre
ambas. Ni tan divertida como fueron los Vengadores, ni con una historia tan
profunda como la del reinicio del murciélago. Es una película que gustará a los
más fans (una menda) pero que tal vez encontrará menos seguidores entre los
menos cercanos a los cómics (el padre de una menda), como suele ser muy
habitual en este género de películas (pero no en todas, ¿eh?)
¿Ser o no ser?
¿Spiderman o Amazing Spiderman? Ésa es la cuestión.
Para gustos los colores, pero a mí me ha gustado más esta nueva adaptación, ya
que, en esencia, es la que se mantiene más fiel a la historia del cómic (unido
al villano, lo siento pero yo no tolero la armadura que nos hicieron para el
Duende Verde). Y ya hablando de cosas concretas y del cómic, lo que sí me ha
parecido raro (muy raro) es que hagan a Parker experto en el skate y que los
cartuchos de fluido arácnido se iluminasen al lanzar una red, ¿no se hacía esto
sólo cuando se acababa el fluido?
Y ya para acabar, no canso más. No quiero acabar sin
comentar al menos de pasada el cameo de Stan Lee (si no lo sabéis ya os lo
digo: Stan Lee es el creador de los héroes de Marvel, y siempre aparece en
todas las películas de superhéroes). Al igual que con su aparición en la
película del Capitán América, han sabido darle un tono de humor al cameo de
este veterano escritor de cómics (un Dios, uno verdadero al fin). Sin mediar
una sola palabra, ¿eh? Sin decir nada en la escena de su aparición, consiguen
esbozarnos una sonrisa en mitad de la película. Muy diferente a la peli de Los
Vengadores o a la de Spiderman 3 con su: “¿Sabes?
Yo creo que sí hay un hombre que es capaz de marcar la diferencia”.
Beh, donde esté Hulk que se quiten las arañas...
ResponderEliminarYeah.
ResponderEliminarYo también he visto la película :o
ResponderEliminarTe mataré con amor por plagiarme zorraaaaaa
Posdata - He vuelto
ResponderEliminarPor fin, pero que sepas que (no) te he echado de menos :D.
ResponderEliminar