15 de julio de 2012

Ciento cuarenta y siete.

Hoy he ido a ver The Amazing Spiderman, pero mi primera crítica no es a la película, sino a los cines en sí. ¡Pero qué cabrones! Al final van a conseguir que se pierdan las ganas de ir al cine, y eso que voy en contadas ocasiones. La última vez que fui al cine, vi Los Vengadores (habrá una crítica por ahí perdida) y no me compré las palomitas allí, por supuesto. Fuimos listos y nos las calentamos en casa, palomitas cogidas del Carrefour; las metimos en una mochila que llevaba yo colgadita junto con unos refrescos y listos para ir al cine.

Esta vez también hicimos lo mismo, pero se nos olvidaron las bebidas y, para no dar media vuelta con el coche (con el atasco que había), pensamos en comprarlas en los cines. Total, una Coca-Cola y una cerveza no pueden ser muy caras. Tontos de nosotros, los humanos:

– Una Coca-Cola, por favor – mi padre a la dependienta del Cinesa. – ¿Cuánto es?
– 3’90.
– ¡¿3’90?! Niña, te quedas sin beber – me dice a mí. – ¿Y una cerveza?
– 4’10.
– ¡¿4’10?! ¡No me jodas, por favor! – nos dimos la vuelta. – Emborracharos vosotras.

Aunque las chicas no tienen la culpa, son unas mandadas. Ya veo yo Septiembre con los cines vacíos, la shubida del IVA(y viene) degollará la pantalla grande como Francia a sus reyes.

Bueno, ahora la crítica de Amazing Spiderman. He de decir antes de nada (llamadme friki si lo deseáis), que soy una enamorada de Marvel y de Spiderman y de los cómics y de todo lo que tenga que ver con superhéroes (menos DC, quitadme DC). Aún así, intentaré ser lo más objetiva posible (va, reíros, que sé que lo estáis deseando):

Es un truco ya gastado en los propios cómics lo del tema del reinicio, del constante revisionismo con el objetivo claro de atraer nuevos lectores a cambio de arriesgarse a las iras de los veteranos, que ven cómo el personaje al que siguen durante tanto tiempo le es arrebatado de un plumazo varios años de historia. Digo y grito lo que haga falta, que el Spiderman de Sam Raimi era una auténtica basura. Sí, cuando era cría era ¡la mejor película del mundo-mundial!, pero ahora que he madurado un poco (¡un poco!), sólo la segunda de la trilogía que protagonizaba Tobey Maguire (qué difícil de ver es este tío) vale la pena. ¡Y solamente porque aparece mi Doctor Octopus! Esta última peli es una versión Ultimate del Spiderman de Sam Raimi. Para aquellos que no entiendan (ignorantes…), existen tres líneas en la historia de los cómics de Spiderman: Spiderman a secas, Amazing Spiderman y Ultimate Spiderman. Ultimate Spiderman (me centro en ésta), o al menos los cómics, se centraba en la historia adolescente de Peter Parker y de cómo afectaba a su vida sus nuevos y recientes poderes; se centraba en su chica, en sus problemas… Y acarreaba los dibujantes más extravagantes jamás conocidos. Y eso ha intentado plasmar Amazing Spiderman: extravagancia. Tanto en el disfraz, como en la forma de grabar (el dire tiene un aire indie que no puede con ello).

Es una película adolescente que reniega de su condición de superproducción hasta casi el final (salvando algunas escenas, como la del puente), con un último tramo espectacular que lucirá sus mejores galas en 3D. Y esto último lo digo ¿condicionalmente?, porque yo lo he visto en 2D (se llama así, ¿no?), no soy partidaria de eso de las tres dimensiones. Soy gafotas y tener seis ojos como que no me va; además, para 3D ya tengo la realidad.

En fin, hasta entonces lo que nos encontramos es un drama adolescente que explora algunos territorios sólo atisbados en los cómics (como los padres de Peter), pero que a cambio elimina de un plumazo un gran elenco de personajes secundarios que podrían haber dado mucho juego. ¡Mi adorado J. Jonah Jameson! ¡¿Dónde te has metido, discípulo de Hitler?! ¡¡¿Dónde?!! El Daily Bugle sólo tiene una fugaz aparición como periódico impreso, porque la película está constantemente en la relación entre Parker y Gwen Stacy. El primer gran error de la película es que, aunque saca indudable jugo de la sentida interpretación de Andrew Garfield (un Peter Parker ideal, en lo que a físico se refiere), que da la talla como un Spiderman con la confusión de la adolescencia y siempre en eterna duda ante las consecuencias de sus poderes, no juega bien las cartas en la interactuación con el resto de personajes. Hay una carencia de emoción y desaprovechamiento en la relación con el tío Ben, con su tía May y, lo que es peor, con el propio personaje de Stacy, cuya relación romántica se supone que debe cimentar la película y que, sin embargo, queda algo (¿algo?) apagada. Y la culpa no es de Emma Stone, que tiene una presencia y carisma indudables, ni de Garfield (Odie…); la culpa es de un guión y una dirección que no saben manejar los elementos que tienen entre manos. Algo parecido pasó con Verbo.

Eso extraña de alguien como Marc Webb, al igual que extraña que las suyas sean las mismas manos que dirigen la pésimamente coreografiada escena de enfrentamiento final entre Spiderman y Lagarto, en contraposición al muy bien planificado enfrentamiento en el instituto con el villano.

Villano que no era, ni mucho menos, el más adecuado como primera opción para iniciar la saga y que no da sensación de amenaza en casi ningún momento, pero seguro que la elección se debía que los otros villanos principales (Duende Verde, New Goblin, Doctor Octopus, Venom, el Hombre de Arena) siguen todavía muy frescos en la retina del espectador.

Esperad, no todo es negativo en este nuevo Spiderman, ni mucho menos. La película entretiene sin emocionar y tiene escenas logradas (como la del puente) y la pareja principal está magnífica, aunque, como ya he dicho, de emocionar poco.

Bueno, eeen conclusión, el gran problema que presenta esta adaptación es que ya no goza del factor sorpresa. Ya hemos visto tres películas del cabeza de red, y sólo han pasado cinco años desde Spiderman 3 y estamos viendo un nuevo boom de los superhéroes. Es difícil sorprender. No estamos ante una película como Los Vengadores (válgame Dios) ni llega a los niveles de Batman Begins (y eso que ya he dejado constancia de que no soy muy seguidora de DC, pero del Joker sí; ¡no me podía perder ésta, en la que sí salía Jokey!), sino más bien está balanceándose entre ambas. Ni tan divertida como fueron los Vengadores, ni con una historia tan profunda como la del reinicio del murciélago. Es una película que gustará a los más fans (una menda) pero que tal vez encontrará menos seguidores entre los menos cercanos a los cómics (el padre de una menda), como suele ser muy habitual en este género de películas (pero no en todas, ¿eh?)

¿Ser o no ser? ¿Spiderman o Amazing Spiderman? Ésa es la cuestión.

Para gustos los colores, pero a mí me ha gustado más esta nueva adaptación, ya que, en esencia, es la que se mantiene más fiel a la historia del cómic (unido al villano, lo siento pero yo no tolero la armadura que nos hicieron para el Duende Verde). Y ya hablando de cosas concretas y del cómic, lo que sí me ha parecido raro (muy raro) es que hagan a Parker experto en el skate y que los cartuchos de fluido arácnido se iluminasen al lanzar una red, ¿no se hacía esto sólo cuando se acababa el fluido?

Y ya para acabar, no canso más. No quiero acabar sin comentar al menos de pasada el cameo de Stan Lee (si no lo sabéis ya os lo digo: Stan Lee es el creador de los héroes de Marvel, y siempre aparece en todas las películas de superhéroes). Al igual que con su aparición en la película del Capitán América, han sabido darle un tono de humor al cameo de este veterano escritor de cómics (un Dios, uno verdadero al fin). Sin mediar una sola palabra, ¿eh? Sin decir nada en la escena de su aparición, consiguen esbozarnos una sonrisa en mitad de la película. Muy diferente a la peli de Los Vengadores o a la de Spiderman 3 con su: “¿Sabes? Yo creo  que sí hay un hombre que es capaz de marcar la diferencia”.

Termino llamándoos feos.

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