un silencio que relaja,
una distancia que se asume,
una noche, una plaza.
Una rima que se escapa,
un hombre que no se rinde.
Un sueño por conseguir,
un horario que encarcela,
un acto de bondad,
un crimen, un nombre
que no quiero oír,
una madre que me espera y
una lectura que resucita
cuando el resto me deprime.
Un billete que sale de mi bolsillo,
un pecado sin remordimientos,
una suerte que me ampara
porque yo me la busqué.
Un vacío, un solo camino:
una vida o una muerte.
Un canto, un parto,
un salto, un llanto;
una estatua que se pudre,
un cielo que nunca veo
porque el humo lo recubre;
un arte que me hace temblar
y un mar que siempre escucha
cuando quiero hablar.
Una ciudad que nos atrapa,
una caricia en la mañana,
una calle colapsada,
un amigo que traiciona,
una puerta que se abre y
una ventana en la que nadie asoma.
Un respeto que se gana
y una inocencia que se pierde.
Una venganza justa,
una libertad que huye,
un libro que me comprende,
un instante de placer,
un beso distante y
un ayer que ya no existe…
El mundo, que nos repudia.
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