27 de marzo de 2013

Ciento noventa y tres.

Mirando en mis pensamientos, estos me llevan a mi niñez, cuando aún no distinguía sabiduría de ignorancia. 
Era ya una preadolescente cuando me decían: “Debes hacer el bien tanto a los tuyos como a los que no conoces”, pero yo miraba y veía cosas horribles, todo el poder de Dios no estaba presente entonces. Cuatro años después, veo la luz. Ahora, si miro al cielo siento que no tiene dueño, es sólo un conjunto de partículas y átomos, pero una mínima parte de lo que hay fuera. Tardé tiempo en comprender que si en realidad hubiera existido un salvador, nos salvó francamente mal, porque este planeta cada vez se hunde más en el fango. Necesitamos actos y no dioses abstractos. A lo largo de los tiempos las religiones no han hecho más que perseguir y dividir, en vez de unir. Se la sudaban que el vecino muriera de hambre, pero luego bien que alababan al Mesías. Aleluya, gritan, ¡aleluya!, y cuando salen por esa puerta parece que sufren de amnesia. Generalizo, claro, muchos religiosos están llenos de bondad y aman a su prójimo. Pero pesa más lo malo que lo bueno. Espíritu, pecado, alma… Conceptos inventados para atarnos con cadenas.
Intento abrir mi mente y cruzar el universo, probar que este planeta es tan sólo una mota de polvo comparado con la infinitud del cosmos. El universo es tan inmenso que hasta Dios se nos queda pequeño.

3 comentarios:

  1. Eres un genio, o como diría nuestra amiga tienes mucha destreza. Ya enserio eres impresionante.

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  2. ¡¡!! Ya sé quién eres, jeje. No sabía que siguieras pasándote por aquí. Siempre en las sombras :)...
    Gracias, de verdad.

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  3. Me encanta la verdad. Y compartes algo de ti también. Te ha quedado muy bien.

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