Me
llaman vida, porque resurjo en cualquier parte.
Me
llaman luz, me llaman paz, me llaman arte.
Me
llaman tiempo, porque dicen que todo lo curo,
me
llaman muerte, porque allí donde estés, llegaré seguro.
Me
llaman agua, fuego, tierra… Me llaman viento,
me
llaman tormenta, porque libero líneas de sentimientos.
Me
llaman Las Vegas por lo que apuesto,
me
llaman Wall Street por lo que arriesgo.
Por
mis abrazos, me llaman oso. Por mi rabia, tigre.
Me
llaman calle, no por peligrosa, sino por impredecible.
Me
llaman maga, druida, amiga y guía,
me
llaman inocencia perdida por mi sabiduría.
Me
llaman títere, desviada y payasa.
Me
llaman, aunque no esté en casa.
Me
llaman pero no me vuelvo,
me
llaman Manhattan porque nunca duermo.
Me
llaman estatua, porque disfruto estando sola.
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