1 de marzo de 2014

Ciento treinta y uno.

La autovía nos separa. La carretera pone cuidadosamente su empeño en ello. A esto se le suma los miles de proyectos que nos mantienen las manos enredadas en otras cosas que no son nuestros cuerpos. El insomnio que me habla y pone noes y los engorda. Y luego, todos esos mensajes que no te envío. Todo lo que guardo para mí, sólo para mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario